"No vale la pena hacer ese viaje por algo incierto"
“Esto es como una rifa, no sabe si le pega, si atina, si no. Es algo que está allí pero no sabe si es cierto, o si sólo es un sueño”
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“Empezó como un viaje común, documentado.
El detalle es cuando uno entra a México que ya empieza a ver las cosas de una manera distinta, al tener que entrar ilegal al país. Llegamos de madrugada y descansamos un poco. Quizás nos confiamos un poco por lo de los oficiales de Migración que no iban a llegar a una estación de trenes, porque en las ciudades anteriores nunca había pasado nada igual. Todos andaban en la zona urbana.
Por lo general, las estaciones de trenes están fuera. Nunca imaginamos que iban a llegar al lugar y que nos iban a detener allí. Entonces, más que todo fue confianza, nos confiamos, los oficiales cayeron e hicieron la redada en el lugar.
En Ciudad de México nos tuvieron en el centro de detención que le llaman El Corralón, allí estuvimos dos días, luego de esos dos días pues nos trasladaron a Tapachula, allí pasamos 15 días.
En esa zona de Tapachula estaba dominando por la Mara Salvatrucha – La 13 que le llaman – y pues, tienes que estar de parte de ellos o en contra de ellos. Nunca puedes estar neutro. No hay espacio neutral en ese lugar. Hacían la comercialización de cigarrillos y marihuana y para estar bien con ellos tenía que serle útil quizá en la venta de eso.
Llegó un oficial de Migración a la puerta de la celda y empezó a golpearnos la puerta y a decirnos que nos levantáramos, que era hora de salida. Nos empezaron a sacar uno por uno y nos subieron a un autobús hasta que completaron el total de personas.
Yo llegué a Nicaragua, a mi casa a la una de la madrugada del día siguiente. Mi mamá estaba despierta, me besó y me dijo qué cómo estaba, que si estaba bien, si no me había pasado nada. Hasta le dio vómito de la emoción que tenía en el momento. Pero todo bien, la emoción, la alegría de estar en la casa nuevamente, de sentirme en familia, eso creo que me motivó a quedarme bastante cerca de ella.
Ahora no pienso en irme nuevamente, creo que no vale la pena hacer ese viaje por algo incierto, por algo que no se sabe si va a pasar o no va a pasar. Porque esto es como una rifa, no sabe si le pega, si atina, si no. Es algo que está allí pero no sabe si es cierto, o si sólo es un sueño. Realmente no sabes que es lo que va a pasar.
A como puedes lograr llegar o regresar con vida también puedes quedarte en el camino sabiendo que tus familiares nunca van a volver a saber de ti. Es difícil. Es difícil. En el camino uno piensa muchas cosas; en la familia, qué estarán pasando, si se acuerdan de uno, si lo echan de menos. Realmente uno no sabe qué pasa, es como vivir en otro mundo.”
Nombre: Álvaro José Sandino
Edad: 23 años
Municipio: Chinandega
Organización: Servicio Jesuita para Migrantes
País: Nicaragua

